Vuelve en tres meses. O en ocho.
El que dijo "el año que viene" no se persigue ni se archiva. Ninia lo pone en reposo con una fecha de retorno y vuelve cuando toca — con el contexto intacto. Sabe qué buscaba, qué descartó y por qué se fue, así que no reinicia la conversación desde cero ni lo obliga a repetir lo que ya contó.