Más que ofrecer, sin captar más
Cuando el prospecto pide algo que no tienes, Ninia deja de cerrar la conversación. Busca en la bolsa y presenta la opción con la comisión ya acordada.
Ocho piezas funcionando desde el primer día, sostenidas por una misma arquitectura multiagente potenciada por IA. Sin proyecto de implementación y sin equipo de TI.
Todo lo que hay en esta página se apoya en la misma base: siete agentes potenciados por inteligencia artificial que leen el mismo historial del prospecto y actúan en paralelo, cada uno con un trabajo distinto.
Responde cuando le escriben. Si el prospecto se calla, no pasa nada.
La mayoría de sus agentes trabaja justo cuando el prospecto no está escribiendo.
Los CRM inmobiliarios no se mueren por malos. Se mueren porque nadie los actualiza. El asesor sale de una visita, se sube al coche y no va a capturar nada — y a las tres semanas el tablero ya no refleja la realidad.
Aquí no hay captura. La ficha de cada prospecto se construye con cada mensaje, y la etapa avanza sola cuando la conversación avanza. Lo que ves es lo que está pasando.
Ninia no llena un formulario. Va armando el perfil de cada prospecto en cuatro capas, y lo afina con cada interacción. Cuando alguien rechaza tres veces por el mismo motivo, ese criterio se endurece y se vuelve filtro obligatorio.
Lo que el prospecto dijo explícitamente: presupuesto, número de recámaras, zona.
Lo que Ninia deduce de cómo habla: urgencia real, capacidad de decisión, si compra solo o en pareja.
Lo que hace, no lo que dice: qué fichas volvió a abrir, cuánto tiempo pasó en cada foto, qué descartó.
Necesidades sensibles abordadas de forma indirecta. Ninia pregunta por la propiedad, nunca por la condición de la persona.
Ninia no manda catálogo. Le arma a cada prospecto una página con las propiedades elegidas para él, cada una con la razón por la que se la manda. El prospecto reacciona en la ficha — y esa reacción entra de vuelta a la conversación.
Si reacciona a varias propiedades seguidas, Ninia espera cinco minutos y manda un solo mensaje que las menciona todas. Ver la mecánica →
Tu sitio deja de ser un folleto que alguien actualiza cuando se acuerda. Cuando una unidad se vende, cambia de precio o entra a preventa, tu micrositio ya lo sabe — y Ninia nunca ofrece lo que ya no existe.
Publicas las unidades que quieras compartir, defines el porcentaje de comisión y las condiciones. Cualquier otro usuario de la plataforma puede venderlas — y su Ninia lee tu inventario en vivo, no una lista que le mandaste hace tres semanas.
Cuando el prospecto pide algo que no tienes, Ninia deja de cerrar la conversación. Busca en la bolsa y presenta la opción con la comisión ya acordada.
Otros lo venden y tú cobras. Tú pones el porcentaje, las condiciones y qué unidades entran a la bolsa y cuáles no.
Compartir inventario siempre ha fallado por lo mismo: el otro vende desde una lista vieja y ofrece algo que ya se apartó. Aquí, si se aparta, desaparece para todos en el mismo momento.
Es la bolsa que hoy vive en grupos de WhatsApp y hojas de cálculo — pero con datos vigentes y el acuerdo escrito desde el primer día.
Insistir es fácil. Saber cuándo callarse es lo difícil. Ninia sostiene la conversación durante meses sin quemar al prospecto, y ningún mensaje sale sin pasar por una capa que decide si vale la pena enviarlo, con qué tono y a qué hora.
Cuatro intentos en primer contacto, más espaciados después. El ritmo cambia según dónde está el prospecto.
El que dijo "el año que viene" no se descarta. Vuelve en tres meses o en ocho, con el contexto intacto.
Un contrato por vencer reactiva a las dos partes: el inquilino y el propietario vuelven a ser oportunidad.
Si pidió tiempo, el recordatorio se cancela. Si cae a las 11 pm, se aplaza a las 8 am.
Ninia no te sopla sugerencias al oído mientras hablas con el cliente. Te entrega el expediente antes de que entres: qué busca, qué le gustó, qué le preocupa, cuánto puede pagar y qué objeción va a poner.
Son siete eventos los que disparan una notificación al asesor — desde "está listo para visitar" hasta "necesita tu criterio en una objeción". Ni uno más, para que la notificación siga significando algo.
Próximamente La suite de reportes está en desarrollo. Abajo, lo que va a entregar y cómo se ve.
No es un tablero de números. Es un diagnóstico: en qué etapa se te fugaron los prospectos, qué canal trae calidad y cuál solo volumen, qué objeción está frenando los cierres y qué hacer al respecto esta semana.
Ver un reporte completo →El dueño de la propiedad recibe cuentas claras: cuánta gente preguntó, qué les gustó, qué los frenó y por qué no cerró. Es el actor que decide si renueva contigo — y hoy nadie en el mercado lo está atendiendo.
A quién contactar hoy y por qué, priorizado antes de que llegues a tu escritorio. No una lista de pendientes: una lista de decisiones.